Mujeres decididas

El liderazgo empresarial visto por ellas

Siete expertas cordobesas hablan de lo que aporta la visión femenina a una empresa, las claves del éxito y se atreven a hablar de conciliación en un mundo en el que aún queda mucho por hacer en ese terreno.

De izquierda a derecha: María Dolores Jiménez, Bélen Luque Pinilla, Blanca Torrent, Ana Cano, Milagrosa Gómez, Laura Roda y Mari Carmen Amorós Tercero.

De izquierda a derecha: María Dolores Jiménez, Bélen Luque Pinilla, Blanca Torrent, Ana Cano, Milagrosa Gómez, Laura Roda y Mari Carmen Amorós Tercero.
La diversidad en la dirección es fundamental porque la visión de los hombres y de las mujeres se complementa mutuamente y enriquece la gestión.

Que la mujer ha colonizado la alta esfera directiva del mundo empresarial es una realidad indiscutible, un logro conseguido con esfuerzo y perseverancia que ya está normalizado en la sociedad. Analizar su punto de vista en cuestiones claves como el liderazgo o la gestión de empresas ha sido el objetivo del encuentro sobre “Mujeres decididas”, celebrado en el Hotel Palacio del Bailío de Córdoba en el marco del foro «Andalucía en femenino» que han puesto en marcha ABC y BBVA con la colaboración de CLECE, Coca-Cola, Iberdrola, Concesionario Covisa Mercedes Benz y la taberna Doble de Cepa.

Las protagonistas de esta cita son siete empresarias y directivas que han desgranado las claves de temas como liderazgo, conciliación y capacidad de gestión. El sector agroalimentario estuvo representado por Blanca Torrent, directora general de Aceitunas Torrent, y Belén Luque, administradora de la sociedad Luque Ecológico, dedicada a la producción de aceite de oliva virgen extra procedente de cultivo ecológico. La directora financiera de Eurosemillas, Ana Cano, también participó en esta mesa para dar su visión desde una empresa que tiene más de 50 años y emplea a más de 200 profesionales.

El encuentro contó con las intervenciones de Milagrosa Gómez, empresaria y presidenta de los Joyeros de Córdoba; Mari Carmen Amorós, responsable del departamento de proyectos sociales y educativos de la delegación en Andalucía de CLECE; María Dolores Jiménez, consejera delegada de Jiménez y Carmona SA, una empresa dedicada a la construcción de infraestructura pública, principalmente carreteras y autopistas, y Laura Roda, gerente de Doble de Cepa, una taberna joven ubicada en el centro de Córdoba.

«Más directas»

Entre los temas que salieron a debate en este primer encuentro, bautizado con el título «Mujeres decididas», destacaron las claves del liderazgo en la empresa del siglo XXI, la conciliación laboral y la visión femenina de la gestión empresarial. A este respecto, Ana Cano aseguró que la diversidad en la dirección es fundamental porque la visión de los hombres y de las mujeres «se complementa mutuamente y enriquece la gestión». «Hay cualidades que se atribuyen a la mujer en la empresa, de la que se dice que es más fiel, más estable y que tiene más inteligencia emocional», apostilla esta joven directiva. A estos calificativos, Milagrosa Gómez añade los de «intuición, sensibilidad y perspicacia, además de «una gestión del tiempo absolutamente distinta a la de los hombres». «Somos muy directas a la hora de entrar en temas que nos interesan», puntualiza.

Las participantes, durante el encuentro.

Para María Dolores Jiménez, está claro que hay una diferencia en el estilo del directivo y el de la directiva, pero en todo caso estima que lo importante es dar ejemplo, ser honesto y estar comprometido con la empresa. «Un líder tiene que poner corazón a todo lo que hace y dar ejemplo para reflejar los valores y principios de la empresa», indica. A su juicio, «liderar una empresa requiere mucho esfuerzo y sacrificio, además de una capacidad de gestión que puede ser innata pero que hay que cultivar con la experiencia».

Alma de líder

Sobre la capacidad de liderar, todas las ponentes coincidieron en que los directivos nacen y se hacen. «Hay cosas que no vienen en los libros y no se pueden aprender. Ser empresaria implica mirar las cuentas todos los días y no desconectar. Es algo vocacional y hay que asumirlo con coherencia, no con esa fiebre por los emprendedores que hay ahora que genera autónomos por desesperación más que por vocación», asegura Laura Roda, quien lleva dos años en el mundo de la hostelería en el que continuamente abren y cierran establecimientos.

«Un líder tiene que poner corazón a todo lo que hace y dar ejemplo para reflejar los valores y principios de la empresa».

«Cierto innatismo tiene que haber pero también debe darse la oportunidad de demostrar esas capacidades», piensa Mari Carmen Amorós, a lo que Ana Cano añade que tanto «el talento, la madurez y la experiencia son claves para tomar decisiones en la empresa, sin dejar atrás el equipo que te respalda».
Blanca Torrent tiene tan claro que el talento se basa en las emociones como que el humor es un elemento clave para el liderazgo. «Al final todo lo que perdura en el tiempo depende de la creatividad», indica. Para ella, la forma de ver las cosas de las mujeres interesa a los hombres que están en la alta dirección, puesto que asegura que así lo percibió en uno de los programas que ha cursado en el Instituto Internacional San Telmo. «Éramos pocas mujeres y muchos hombres y todos querían caer con nosotras porque sabían que teníamos otra visión. Estaban muy interesados en la teoría del salario emocional e insistían en que se las explicara porque había quien aún no la conocía». Dicha teoría consiste en compensar al trabajador más allá de su retribución económica, empatizar con sus necesidades.

Empresa familiar

En la empresa familiar, que es la que impera en Andalucía, la formación se adquiere durante toda la vida.

En su caso, al igual que en el de Belén Luque, María Dolores Jiménez y Ana Cano, trabajar en una empresa familiar añade más particularidad a la situación de las mujeres directivas. «Es fácil que piensen que estás ahí solo por pertenecer a la familia propietaria y parece que tienes que demostrar tu valía más que nadie», dice Belén Luque, quien estima que trabajar en la empresa familiar te da más libertad y flexibilidad a la hora de organizarse pero también más compromiso. «Pienso en mi primer año y no tiene nada que ver con ahora. El mundo de los agricultores es muy complejo y al comienzo no querían reunirse conmigo, aunque ahora soy yo la que no quiere reunirse con ellos», bromeaba la empresaria, quien también dio algunas pinceladas sobre sus reuniones de trabajo en el extranjero. «En países europeos como Francia, Alemania o Inglaterra negocias con mujeres pero a la hora de firmar contratos lo haces con hombres. Dicen que es porque ellas no quieren asumir tanta responsabilidad. Y en Japón me sorprendió que no querían hablar conmigo sino con mi marido, incluso las mujeres, algo que me pareció raro porque es una de las primeras potencias del mundo», argumentó Luque.

En el caso de la empresa familiar, que es la que impera en Andalucía, la formación se adquiere durante toda la vida. «Desde pequeño estás adquiriendo esas aptitudes aunque no te des cuenta y ese es uno de los valores de la empresa familiar, que la hemos vivido en casa», indica Blanca Torrent, quien recuerda cómo una vez le propusieron hacer una cata de aceitunas y al principio le dio reparo porque no lo había hecho nunca pero cuando empezó a hablar se dio cuenta de que lo sabía todo de la aceituna y lo explicaba con naturalidad.

¿Paridad?

Otro de los temas abordados en este encuentro fue el de la paridad, sobre el que la mayoría coincidió que no debería ser necesario. «Si hay más mujeres con perfil profesional pueden superar al número de hombres de una empresa», dice la directiva de CLECE. «Hoy día la mujer está perfectamente preparada para estar en todos los niveles de una empresa, algo que no ocurría hace décadas, cuando tenían otro rol en la sociedad», indica Ana Cano.

Algunas de estas empresarias comenzaron su trayectoria hace décadas y han tenido que abrirse camino en el mundo de la empresa a base de tenacidad y profesionalidad, un camino que ha servido a las que venían detrás y ha permitido que el acceso femenino a cargos de relevancia haya dejado de ser noticia. Ahora son su talento y gestión los que merecen una especial atención.

Milagrosa Gómez tampoco cree en la paridad obligatoria e incluso confiesa que le molestan, aunque reconoce que «para estar en el juego ha habido mujeres que han trabajado mucho y han abierto el camino a las que venían detrás». Cuando ella llegó a la asociación de joyeros de Córdoba en los años 60 era la única mujer y hoy día ha evolucionado el papel femenino en el sector a pesar de que sigue estando muy masculinizado.

La dificultad de conciliar

A la hora de hablar de conciliación salió a la luz la diversidad de opiniones de las participantes de la mesa. Si bien todas coincidían en la necesidad de permitir que los empleados pudieran compatibilizar sus trabajos con la vida familiar, surgió una línea a favor de que las administraciones y la propia plantilla también pongan de su parte para lograr la plena conciliación. «No todo el esfuerzo puede recaer en la empresa porque eso afecta a su productividad», alega Milagrosa Gómez. «Si una trabajadora se tiene que ir a cuidar a su hijo yo tengo que contratar a otra persona que haga su función y duplicar empleos es muy costoso para la empresa. Soy madre de cuatro hijos y entiendo que todos tenemos que implicarnos, pero el trabajador debe formar un equipo con personas de su entorno para poder atender ese tipo de circunstancias porque solo la empresa no las puede asumir».

Ana Cano considera a este respecto que «la conciliación en España no está conseguida, no solo en la empresa, sino en todos los ámbitos, desde la propia sociedad hasta las instituciones. Si un empleado llega y pide la baja de paternidad está mal visto». Mari Carmen Amorós opina que en su empresa se cumple con creces. «Hay incluso discriminación positiva, porque se tienen muy en cuenta los objetivos más que las horas de trabajo, sobre todo en el área directiva, y hay casos en los que se permite el teletrabajo de forma parcial», apunta.

María Dolores Jiménez estima que si un trabajador está comprometido con la empresa hay que darle flexibilidad para que pueda conciliar. «No solo las mujeres con la crianza de los hijos, también los hombres que quieran disfrutar de sus aficiones. Para que la gente se implique tienes que dejarle un espacio para su vida».

En ocasiones puede resultar «abusivo» por parte del trabajador según estima Laura Roda. «A mí me han presentado bajas de paternidad con un día de antelación, sin tiempo para buscar sustituto, y también he tenido bajas de bajas, es decir, contratar a alguien de suplencia y que se dé de baja enseguida», aclara. Para Blanca Torrent, por último, en España existe una «inmadurez social y administrativa para gestionar bien la conciliación».

La opinión de las expertas

Laura Roda. Gerente de Doble de Cepa
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Ser empresaria implica mirar las cuentas todos los días y no desconectar. Es algo vocacional y hay que asumirlo con coherencia.
Blanca Torrent. Directora general de Aceitunas Torrent
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En España existe una inmadurez social y administrativa para gestionar bien la conciliación.
Milagrosa Gómez, presidenta de los Joyeros de Córdoba.
Ha habido mujeres que han trabajado mucho y han abierto el camino a las que venían detrás.
María Dolores Jiménez, Consejera Delegada de Jiménez y Carmona SA.
Si un trabajador está comprometido con la empresa hay que darle flexibilidad para que pueda conciliar.
Ana Cano​, directora financiera de Eurosemillas
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Hoy día la mujer está perfectamente preparada para estar en todos los niveles de una empresa.
Mari Carmen Amorós Tercero, Responsable de Dpto. Proyectos Sociales y Educativos Delegación Andalucía CLECE.
En cuanto a paridad, si hay más mujeres con perfil profesional, hoy día puede darse el caso de que superen al número de hombres de una empresa.
Belén Luque Pinilla, Luque Ecológico
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En la empresa familiar es fácil que piensen que estás ahí solo por pertenecer a la familia propietaria y parece que tienes que demostrar tu valía más que nadie.