Clece

La integración laboral beneficia a todos

La clave del éxito de Clece radica en la implicación de todo el equipo y de todas las delegaciones y centros de trabajo.

La desigualdad de género es un factor clave de la pobreza y menoscaba gravemente los derechos de las mujeres. La mayor parte de las personas que viven en situación de pobreza son mujeres. En comparación con los hombres, tienen un menor acceso a recursos, poder e influencia, y pueden experimentar una mayor desigualdad debido a su clase, etnia o edad, así como debido a creencias religiosas y fundamentalistas, existen grupos especialmente vulnerables, social y laboralmente, como son las mujeres víctimas de violencia de género o las mujeres en riesgo de exclusión. El empleo es, en todos estos casos, una palanca para la autonomía y la integración. En la empresa Clece lo saben bien. Se trata de la segunda empresa privada en número de empleados del país con más de 75.000 trabajadores. Una capacidad empleadora que ha utilizado para convertirse en un modelo de empleo inclusivo. En la actualidad, más de un 11% de su plantilla, 8.433 trabajadores son personas con diversidad funcional, personas en riesgo de exclusión, víctimas de violencia de género y jóvenes en situación de desempleo.

La compañía reafirma un modelo inclusivo con más de un 11% de trabajadores de colectivos vulnerables.

«Somos una empresa multiservicios y por eso tenemos un volumen muy elevado de trabajadores. Nuestra actividad es permeable a la integración y por eso no dudamos en apostar por la inclusión desde nuestros comienzos. De esta manera nuestro proyecto social y nuestro negocio van de la mano convirtiéndonos en la empresa inclusiva que hoy somos con más de un 11% de nuestra plantilla formada por personas de colectivos desfavorecidos», explica Gabriel Vázquez, responsable de Recursos Humanos de Clece en la Dirección Regional Sur. «En nuestra Dirección Regional, que abarca Andalucía y Extremadura, contamos con 12.740 trabajadores y los colectivos de integración representan el 7,11%» añade. 

Normalizar la integración laboral

«La clave para que este modelo funcione es implicar a todos los que formamos parte de Clece. Orgánicamente, desde la Dirección de Recursos Humanos pasando por Producción. Y territorialmente, abarcando todas las delegaciones y centros de trabajo. La segunda clave es saber que en esto no estamos solos, sino que tenemos que tejer una red inclusiva. Por eso, Clece colabora con 350 asociaciones, entidades y administraciones», comenta Ángel Fernández, delegado de Clece en Andalucía Occidental. Responsable de la actividad de Clece en Huelva y Extremadura, Fernández cuenta en su área con 180 trabajadores de colectivos vulnerables.

«Buscamos ante todo la normalización. No les estamos haciendo un favor. La relación es recíproca. Clece da la oportunidad porque la persona es plenamente capaz de desarrollar el trabajo para el que es contratada. Lo que derribamos son las barreras de entrada. Una vez incorporados al trabajo el beneficio es de todos. El trabajador consigue autonomía, independencia económica y mejora en muchos casos su autoestima. La empresa consigue un clima laboral más colaborativo e integrador lo que redunda a su vez en la productividad», cuenta Gabriel Vázquez. 

17 contrataciones en Sevilla

El proyecto de integración de Clece no solo se limita al momento del empleo formal, sino que abarca también intermediación, capacitación, apoyo y posterior seguimiento de los trabajadores. Un buen ejemplo de esta transversalidad tuvo lugar el pasado 23 de noviembre en una acción conjunta con el Ayuntamiento de Sevilla y Cruz Roja. Tras la realización de un curso formativo de Auxiliar de Ayuda a Domicilio para mujeres de colectivos vulnerables, Clece decidió contratar a 17 mujeres participantes e incluirlas en su plantilla. 

Clece colabora con 350 asociaciones, entidades y administraciones.

La acción formativa promovida por la Cruz Roja con la colaboración del Ayuntamiento de Sevilla y Clece, tiene como objetivo dotar de recursos a estas mujeres de colectivos vulnerables para facilitar su integración social y laboral. El programa consistió en 170 horas, repartidas en 70 horas de formación teórica y 100 horas de formación práctica, realizadas también en Clece, gestora del servicio de Ayuda a Domicilio en Sevilla.  

Iniciativas como esta son una apuesta por las capacidades de las personas, por la igualdad y la integración de camino a un futuro con más oportunidades y en el que se valoren las capacidades de las personas por encima de su condición o situación social.