Clece

Las mujeres que rompen la brecha

«Rompiendo la brecha» es una iniciativa de Clece para fomentar la igualdad entre los más jóvenes

A lo largo de los años, la idea de que las vocaciones tienen género ha sido -y sigue siendo- un fenómeno negativo que poco a poco debe ir desapareciendo de nuestro día a día. Y aunque es innegable que vivimos en una sociedad cada vez más sensibilizada en cuestión de igualdad de género, sigue existiendo una sexualización de las profesiones que claramente perjudica a las mujeres.

Rompiendo la brecha de género

Clece, que tiene una plantilla media de 85.000 trabajadores, de la cual el 80% son mujeres, tiene muy presente este problema y trabaja para que poco a poco esta realidad sea cada vez más marginal. Entre sus empleadas, la filial de ACS cuenta con mujeres expertas en el área de seguridad, trabajadoras en áreas de mantenimiento o directivas en grandes delegaciones. Son mujeres que, poco a poco, van rompiendo esta brecha de género que existe desde hace años.

Clece trabaja para que poco a poco la realidad de la brecha de género sea cada vez más marginal

Es actualmente responsable de seguridad, tiene permiso de armas y anteriormente ha trabajado en el equipo de escoltas del rey, además de especialista en criminalística y en perfilar asesinos en serie. Con esta descripción, en la mayoría de los casos visualizaríamos a un hombre. Sin embargo, detrás de este perfil profesional se encuentra Tania González, de 33 años y jefa de seguridad delegada en Clece, un puesto que implica la coordinación de un equipo de 150 personas, en su mayoría hombres. Con su esfuerzo diario y su constancia, Tania ha demostrado que la brecha de género en las profesiones es simplemente un estereotipo muy enraizado que hay que eliminar. «A mí me encanta el mundo de la seguridad privada, yo creo que es vocacional. Desde bien pequeña cuando tuve que escoger carrera, no sabía muy bien qué elegir y justo sacaron criminología, que era lo que más se acercaba a mis intereses. Las asignaturas de la carrera que más me gustaron fueron las de seguridad privada. Cuando le pregunté a mi profesor qué tenía que hacer para llegar a ser jefa de seguridad me dijo que era un puesto muy enfocado a hombres y que veía complicado que pudiera dedicarme a ello. Y le dije “pues mira como yo lo consigo”».

Clece trabaja para que poco a poco la realidad de la brecha de género sea cada vez más marginal

Al igual que Tania, Celia López ha trabajado para romper esa brecha y abrirse camino en un entorno masculinizado como es el de la gestión. Celia es jefa de Servicio en Málaga para Clece, un puesto que supone la gestión y control de 5 escuelas infantiles y todo el Servicio de Ayuda a Domicilio en Marbella, siendo la única mujer con este cargo en Clece en la provincia de Málaga. Celia explica cómo al principio, para hacerse hueco, una de las primeras cosas que hizo fue comprarse un traje y un maletín de piel para que la tomaran en serio. «Era muy joven y tenía que tratar con militares y guardias civiles, ya que era el enlace para la coordinación del programa de ayuda a domicilio». Sin embargo, su experiencia le ha hecho ver que lo que en un principio se presenta como una debilidad, puede convertirse en tu fortaleza: «ahora, tras 18 años trabajando en servicios sociales, me doy cuenta de muchas cosas, como que al principio reprimía mi sensibilidad porque se podía interpretar como debilidad. Pero ahora veo cómo puedo convertir eso en una virtud».

La educación como pilar para romper la brecha

Acabar con los estereotipos de género en las vocaciones es algo que debe partir desde la raíz, desde la educación

Acabar con los estereotipos de género en las vocaciones es algo que debe partir desde la raíz, desde la educación. Aunque actualmente más de la mitad de la población universitaria española sea femenina, nos encontramos datos como que, de cada cuatro personas matriculadas en ingeniería, solo una de ellas es mujer. Datos como este se repiten en los cursos de bachillerato donde, frente a un 52% de chicas que estudian Humanidades, un 76% de chicos estudian grados de Ciencias. Por este motivo, la concienciación en las aulas de los jóvenes de la ESO y bachillerato resulta fundamental porque, en definitiva, ellos son los adultos del mañana y están en la edad en la que es posible eliminar ese sesgo de género, justo a las puertas de decidir cuál será su profesión futura.

Ante esta situación, el departamento de igualdad de Clece tuvo la idea de llegar a los más jóvenes a través de una iniciativa denominada «Rompiendo la brecha», unos talleres de sensibilización y concienciación sobre igualdad seguidos de unas charlas con testimonios en primera persona de mujeres que son un ejemplo de que romper esa brecha de género es posible, como es el caso de Tania y Celia. Con sus testimonios se busca abrirles a los más jóvenes una ventana al mundo real, con historias de mujeres reales, que rompen con los estereotipos y que son un referente en superación y valentía.

Celia López, jefa de servicios de Clece

Durante estas charlas, se ponen de manifiesto valores como que las profesiones no tienen género o que las reglas para adentrarse en una profesión u otra se las pone uno mismo. En este sentido, Julia Ojeda, técnica de Igualdad en Clece, asegura que «la mayoría del alumnado está muy concienciado con el tema de la igualdad, es algo que suele trabajar a través de distintas actividades en el propio centro y que ya tiene presente en su día a día. Estas charlas ayudan a los alumnos a identificar los estereotipos con los que viven rodeados y que sin darse cuenta les condicionan en su vida diaria e incluso a la hora de elegir qué quieren ser de mayores».

A través de esta iniciativa, Clece pretende concienciar a aquellos jóvenes que se encuentran entre los 15 y los 17 años, edades entre las que se toman las primeras decisiones sobre el futuro laboral, mostrándoles referentes de profesionales que han roto la brecha de género que históricamente ha estado tan presente. Pero esta iniciativa no solo muestra a mujeres que rompen el estereotipo en aquellas profesiones masculinizadas, sino que también ponen el foco en la otra dirección, haciendo ver que es posible ser hombre y ejercer profesiones erróneamente feminizadas, como aquellas enfocadas a la educación o a la prestación de servicios. Tal es el caso de Miguel Ángel, que trabaja como auxiliar del servicio de ayuda a domicilio. Una profesión donde también se ve una brecha de género que ha provocado que Miguel Ángel, a veces, se encontrara con ciertas barreras a la hora de desempeñar su trabajo, como por ejemplo que no le abrieran la puerta en algún domicilio en el que iba a trabajar o algún mayor que no quería que le aseara, sino que le ayudara solo en las labores de la casa. Pero Miguel Ángel ha tirado siempre de fuerza de voluntad, convencido de la importancia de dedicarse a lo que realmente le gusta.

«Al principio reprimía mi sensibilidad porque se podía interpretar como debilidad. Pero ahora veo cómo puedo convertir eso en una virtud»

En este sentido, Celia López asegura que la clave está en dejar a un lado los estereotipos de género y desarrollarte en el ámbito para el que sientes que vales y en el que te sientes más cómodo, porque, en sus propias palabras, «un niño que se sienta desarrollado en un trabajo, como es el del Servicio de Ayuda a Domicilio por ejemplo, no tiene que dejar de hacerlo porque el hándicap sea que ‘eso es de mujer’. Y al contrario, si una niña quiere proyectarse en algo, que elija lo que le hace ilusión, no lo que la sociedad le imponga».